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Mostrando las entradas de 2014

Boyhood

Manu tenía razón. Manu es el hermano de Z, mi niña.

— A vos no te va a gustar —le dice al padre.
— ¿Por qué no?
— Naaaah, vos sos más de tiros. Y con eso dio por zanjada la cuestión en relación al padre.
— Pero a vos sí, mirala.

Y la vimos. Con Z.  Termina la película y ella se quedó con esa sensación de "quiero más, adónde está lo que falta contar".

Pero no se puede seguir contando porque Boyhood es eso, una película acerca de crecer. Acerca de esas cosas mínimas y no tanto que nos pasan todo el tiempo. Es la vida sin grandilocuencia. Sin la épica hollywoodense. O sin lo que Hollywood y algunos espectadores creen que es la vida.
Esos abonados a todo tipo de series y películas o algunos libros que -a veces, no siempre-, tienden a creer que la ficción es una copia fiel de la realidad. Que en las vidas de las personas pasan todo el tiempo o casi eventos que nos ponen a la altura del héroe. O bien son tan trágicos que nos sentimos sobrevivientes emocionales.
Pues es hora de que…

Perdidas en un universo de tinta y papel

Entre los que le compro y los que se compra con sus ahorros, mi hija ya tiene derecho a una biblioteca. Y como buena casi adolescente que es la quiere ayer. Y yo, como madre manipulable que soy, le di una de las mías. Saqué  mis libros de ella, los desparramé por ahí y la llevé a su dormitorio donde entra más que bien, pero de los cinco estantes llenó cuatro.
— ¿Me puedo llevar los libros de Harry Potter? — me pregunta a la pasada y como quien no quiere la cosa y yo sentí que me corría un frío por la espalda, una sensación del tipo "me quieren robar a mis bebés".
— ¡No! Son míos. —Y me sentí tan Golum. 

Volar volar

Leía recíen en el diario que tuvieron que darle, a la brillantemente gestionada Aerolíneas Argentinas, 955 millones de pesos más. Y me acordé de todas las cosas que me pasaron con los aviones entre junio y y julio de este año.
    A ver, en todas las empresas pasan cosas, KLM, por ejemplo, me perdió el equipaje en Amsterdam. Llegué a Praga con lo que tenía puesto, ni una bombacha de repuesto, nada de nada. Hacía frío y llovía. Yo estaba resfriada y los oídos estropeadísimos, por lo tanto no escuchaba un pomo. El trámite para recuperar el equipaje me dejó al borde las lágrimas de frustración. Al día siguiente a la noche mi equipaje me esperaba en el hotel gracias a la gestion de de uno de los chicos del Constans (by the way, si van a Praga se los recomiendo, está en Malá Strana, la Ciudad Pequeña).
Otra de KLM. Me subo al avión en Ginebra, volvía a Amsterdam y de ahí a Barcelona. Iba absorta en la lectura -un libro de Sándor Márai por si les interesa-, pero de repente presto atenci…

De como seis meses de vida volvieron a ser "naaaaaaahhhhh, tá todo bien".

Los que me siguen en Facebook no han tenido otro remedio que leer acerca de mis migrañas. Ese de ahí arriba fue (e intenta seguir siendo), mi cerebro. En realidad, mi cerebro después de 20 días seguidos de dolor de cabeza. Ahora, mientras escribo esto, me duele.
La cosa es que la semana pasada fui a ver a un neurólogo que me dio tarea para el hogar, me dio la orden para una resonancia de cerebro con y sin gadolinio y me prescribió un antidepresivo que suscitó el siguiente monólogo:

ACÁ NO VA A IR NINGÚN MONÓLOGO SIMPLEMENTE ESCUCHARÁN MI DULCE VOZ RELATANDO LOS HECHOS, TAL Y COMO ME PARECEN.
La edición del audio y su conversión a video es gentileza de la Chiru.

DEMÁS ESTÁ DECIR QUE A MI MARIDO LE TUVIMOS QUE ASEGURAR ENTRE VARIOS QUE YA ESTOY MEJOR Y QUE NO TENGO NADA QUE ENSEÑARLE COMO PAPÁ, PORQUE ESE VÍNCULO QUE TIENE CON ZOE ME CAUSA PROFUNDA ENVIDIA. TOMÁ, IN YOUR FACE.
 Y OTRA COSA, AGRADEZCO PROFUNDAMENTE HABERME CRUZADO EN LA VIDA CON Nati García, QUE ESTÁ ATRAVESANDO UNA TRE…

La plegaria de una madre por su hija, por Tina Fey

Primero, Dios: Nada de tatuajes. Ni el símbolo chino de "la verdad”, ni Winnie-the-Pooh levantando el logo de FSU con sus manitas afelpadas.
Que sea bella, pero no dañada, porque es lo “dañada” lo que atrae la mirada del espeluznante coach de soccer, no la belleza.
Cuando le ofrezcan cristal, que recuerde a los padres que le cortaron las uvas por la mitad y que prefiera siempre la cerveza.
Guíala y protégela,
Cuando cruce la calle, suba a los botes, nade en el océano, nade en las piscinas, camine cerca de las piscinas, esté parada en la plataforma del metro, cruzando la calle 86, bajándose de los botes, use los baños del centro comercial, cuando suba y baje de las escaleras eléctricas, mientras maneje por el campo y esté discutiendo, se recargue en grandes ventanales, camine en los estacionamientos, se suba a la rueda de la fortuna, montañas rusas o cualquier cosa llamada “Caída Infernal”, “La Torre de la Tortura” o “Espiral Mortal del Rock N’ Roll Gravedad Cero, presentando a …

Ojo con ellas.

Mi conclusión es esta: el lenguaje es acción. No hay nada menos pasivo que la palabra.