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Mostrando las entradas de octubre, 2013

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un número para nominar lo inasible, esa emoción vieja pero persistente, como el rastro de un perfume que apenas se huele en la piel
o sonidos que evocan momentos, tan lejanos algunos y a la vez tan cerca, porque vienen de la mano de un recuerdo
un sabor, ese que quisiste sentir en tu lengua sólo para disfrutar como lo hacían él, ella, cualquiera,
no importa tanto eso
como tu cara ávida de sensaciones, tu deseo en la garganta sólo para probar

oscura luz en la mirada sedienta de eso que ves
eso que ves y anhelás
eso que ves y se esfuma como un espejismo
eso que ves y se escapa

un número para decir lo que no se puede decir
para cantar con voz desafinada
para volar con alas rotas
para reír hasta las lágrimas
esas lágrimas que corren como ríos de tristeza

un número, unas letras
para saber que quedaste de este lado de la sombra





(alta versión)

Cuando el derecho está torcido

Recién leí un chiste, una persona en un autoMac que decía "soy hijo de desaparecidos, agrandame el combo". Me reí, por supuesto. El ingenio popular es rapídísimo y toma lo que le ofrecen y cabandié ofreció prepotencia y algo llamado argumentum ad verecundiam (apelación a la autoridad), y sale el chiste. Pero en el fondo es triste. Porque se banalizan cosas importantes como pasa siempre que usamos como si fuera un trapo la historia, cuando dejamos que se apropien de una bandera que no es de un gobierno sino de todos. Y que, como dice este post, no se reduce a una época histórica, no hay que reivindicar sólo lo que sucedió, los derechos humanos son derechos siempre y valen para todas las personas a las que esos derechos le fueron vulnerados.
Derechos humanos for dummies, es el post al que hago mención.